Merida! - Dia 1
Nos levantamos a las 6am, yo tenia mucho sueño porque estoy acostumbrado a acostarme de 11pm a 12am. A las 6:30am arrancamos y nos fuimos a El Trigal a buscar a la otra familia con la que vamos. Ellos son 6: Reina, Pedro (Esposo de Reina), Maria José (hija), Pedro José (hijo), Celi (esposa de Pedro J.) y Migel (hijo de Pedro J. y Celi); y nosotros éramos 5: Vicente (mi papá), Xiomara (mi mamá), Aymara (mi hermana), Anais (amiga y vecina) y yo (Moisés).
A eso de las 7am estábamos en camino. Aymara y yo pasamos la mayoría del viaje durmiendo hasta que llegamos a Barinitas (Estado Barinas). Saliendo de allí nos metimos entre las montañas para poder llegar a Mérida.
Entre tantas curvas Aymara se mareo y vomito... 2 veces. Yo también me maree, el olor a vomito ayudo. Tanto Anais como mi mamá y papá no se marearon. Ya estando en Mérida. Llegamos a nuestro primer destino turístico: 
Hacia mucho frió, entramos en una tiendita ubicada en la entrada del parque, mi mamá compro varias cosas, entre ellas unas bufandas para cada uno de nosotros. Yo siempre pensé que las bufandas son mas para las mujeres que para los hombres, así es que no la iba a usar.
Bajamos hasta la laguna y me puse la bufanda porque había mucho frió (si, lose...). Al ver la laguna me quede impresionado. Me recordé instantáneamente a los Estados Unidos, aunque n
unca eh ido, pero el lugar parecía uno de esos parques gringos. Una laguna rodeadas de árboles y pinos, un pequeño riachuelo con grandes piedras y alrededor montañas, muchas montañas. No pensé que aquí tuviésemos eso. Caminamos, tomamos fotos y hasta fuimos al baño. Todo bien bonito y organizado. El agua estaba helada, tanto la de la laguna como la de los lavamanos. Duramos allí como una hora.
Siguiendo con el viaje, nos paramos en Mucuchies para ver la
iglesia hecha con piedras de Juan Felix Sanchez. Es una iglesia pequeña, todas sus paredes están construidas con rocas y piedras y el techo con caña. Es muy acogedora, no caben más de 50 personas allí dentro. No creo que den misas, es un lugar muy pequeño. Al lado de la iglesia hay un restauran, comí por 1era ves una arepa andina, la acompañe con pollo. Sabe bien aunque no la cambiaria por las arepas criollas.
Llegamos a la capital (Mérida) y cruzamos inmediatamente en
dirección al Páramo
9:10pm (aproximadamente) cuando al fin llego la tele. Nos perdimos un capitulo pero quedaban 2 mas. Luego de terminar la novela, todas la mujeres (menos mi hermana) se quedaron viendo “Chocolate con Pimienta”, al terminar, todos nos acostamos.
Mi papá que dijo que no iba a aguantar el frió, estuvo la mayoría del tiempo fuera de la cabaña, parecía un esquimal con el suéter que cargaba puesto. Maravillado con la naturaleza, no le apetecía entrar, aunque había caído la neblina, todavía se podía ver algunas
montañas.
Los grandes árboles y rocas que rodean la cabaña, el humo y las chispas del fuego que salían por la chimenea le daban un toque surrealista a todo el lugar. Fácilmente se podía olvidar del frió con tanta belleza alrededor. Provoca dejar a la ciudad y quedarse a vivir en aquel lugar.
Antes de acostarme, salí a verlo. Estaba sentado en unos bancos que habían afuera. Parecía hipnotizado por la melodía que
entonaban los insectos durante la noche. Hable un rato con el, estaba cansado pero feliz, y como no estarlo con tanta belleza alrededor.
Entramos a la cabaña y casi todas las mujeres estaban viendo su telenovela. Bromearon un rato con mi papá y su “yo no aguanto este frió!”, tomamos chocolate caliente y todo el mundo se fue a acostar.










